- Horas propicias: el mediodía y el crepúsculo. Según la tradición de este oráculo, durante estos dos momentos los espíritus seductores y malignos, cegados por la luz del Sol, no se atreven a molestar a los mortales.
- Lugar: sobre un paño blanco o rojo extendido encima de una superficie plana o de la arena de la playa.
- Preparativos: si es posible, encender una vela roja para ahuyentar a los espíritus juguetones o negativos.
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