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La numerología del Dr. Antonio Alfonso Faus

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Hay grandes científicos, inclusos grandes genios de la ciencia, que han sido y/o son numerólogos. Destacan el físico Paul A. M. Dirac, el matemático Hermann K. H. Weyl y el astrónomo Arthur S. Eddington (la hipótesis de los grandes números). Publicar artículos en revistas internacionales si uno es un numerólogo es difícil, casi imposible, por lo que a la “numerología científica” (llamémosle así) se dedican pocos investigadores en activo (salvo quizás los que estudian el principio antrópico en cosmología).

Aún así, hay cierto número de físicos “jubilados” (profesores eméritos de diferentes universidades) que dedican su tiempo libre al “arte de la numerología científica.” A nivel internacional destaca James G. Gilson, profesor emérito de la School of Mathematical Sciences, del Queen Mary College, Londres, y en España tenemos a Antonio Alfonso Faus, profesor Emérico del Departamento de Aerotecnica de la E.U.T.I. Aeronáuticos de la Universidad Politécnica de Madrid.

Ha publicado una serie de artículos (hay 18 en ArXiv y 40 en la ADS Database) en los que presenta ciertas coincidencias numéricas entre los valores experimentales de ciertas constantes fundamentales de la física que trata de explicar de forma numerológica.

Ha publicado en revistas internacionales como Astrophysics & Space Science (AA&S), New Advances in Physics, y podría publicar en Chaos, Solitons & Fractals, si aún se pudieran enviar artículos a dicha revista (que todavía busca editor principal), ya que también se ha interesado por la estructura fractal del universo.

Sus dos últimos artículos en la revista de Springer AA&S son “Non-expanding universe: a cosmological system of units,” ArXiv 10 Jan 2010 [el DOI en AA&S todavía no está activado] y ”The case for the Universe to be a quantum black hole,” AA&S 325: 113-117, 2010 [gratis en ArXiv, 5 Dec 2009].

La idea básica del trabajo numerológico de Antonio Alfonso Faus es explotar la idea de que la velocidad de la luz es función (decreciente) del tiempo desde el origen del Big Bang, c\equiv c(t)\propto 1/t.

Como la expresión exacta no es conocida, Antonio se basa en asumir que ciertas constantes fundamentales son “realmente” constantes (no dependen del tiempo que ha pasado desde el origen del universo). Por ejemplo, la constante de estructura fina, la constante de Planck y la carga eléctrica del electrón.

En el caso de la constante de estructura fina asume que la permitividad eléctrica del vacío no es constante e iguala exactamente al inverso de la velocidad de luz, \epsilon=1/c. Obviamente, en esta igualdad las unidades en ambos miembros no coinciden y su valor numérico en el S.I. tampoco. No importa, Antonio utiliza unas unidades “adecuadas” en las que G=c^3.

Tampoco coinciden las unidades, pero así es la numerología. Antonio asume como exactas (aunque sin detallar las constantes de proporcionalidad) varias relaciones cósmicas coincidentales, relaciones entre parámetros cosmológicos cuyo valor numérico tiene un órden de magnitud que coincide por casualidad.

Por ejemplo, la relación de Steven Weinberg (1972) dada por m^3\propto\hbar^2 H/(G c), y el cálculo de Yakov Borisovich Zel’dovich (1967) del valor de la constante cosmológica (antes de que se descubriera la energía oscura) dada por \Lambda=8\pi G^2 m^6/\hbar^4.

El problema de la primera de estas relaciones es que la constante de Hubble (H) no es fácil de calcular y su valor experimental ha bailado bastante en el último siglo, y de la segunda que el concepto de masa de una partícula fundamental (m) no está claro (hay muchos órdenes de magnitud de diferencia entre las partículas más masivas conocidas y las menos masivas conocidas).

¿Qué consecuencias obtiene Antonio de sus ideas numerológicas? Por un lado, el universo no está en expansión cósmica. El corrimiento hacia el rojo cosmológico es aparente y se debe a que la velocidad de la luz (y cualquier otra velocidad) no es constante y decrece con el tiempo.

El espaciotiempo tiene una estructura fractal compatible por la teoría de la relatividad de escala de Laurent Nottale. El universo equivale a un agujero negro cósmico y todas las masas (de las partículas elementales) crecen con el tiempo (“mass boom“). La energía oscura no existe. Su contribución a la densidad de materia-energía del universo la proporciona una “resistencia eléctrica cosmológica” debida a que la constante de Rydberg es una constante universal. Etc., etc., …

Realmente curioso, aunque, en mi opinión, sin ningún valor científico más allá del numerológico.

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