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LOS EMPERADORES ROMANOS Y LA ASTROLOGÍA Antonio Garau

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 LOS EMPERADORES ROMANOS Y LA ASTROLOGÍA Antonio Garau


     No fueron los grandes del imperio romano los últimos en consultar a lso astrólogos. Octavio, en el comienzo de su carrera, encargó el establecimiento de su tema al matemático Teógenos. Y convertido en emperador Augusto, lo hizo confidente y su colaborador, y "tuvo pronto-dice suetonio- tal confianza en la astrología que publicó su tema gentlíaco y acuñó la moneda de plata con el signo de Capricornio bajo el cual había nacido".


     En cuanto al emperador Tiberio, "creía, pero con reservas -dice Vanki en su Historia de la astrología-. Y más de una vez hizo precipitar desde lo alto de una roca, sobre la cual estaba construido su palacio, a astrólogos cuyas predicciones le parecían sospechosas o poco halagueñas".

     Un tal Trastilo se convirtió, no obstante, en su confidente-astrólogo, hallándose encargado de establecer los horóscopos de los más importantes personajes, y de denunciar a aquellos cuyo destino parecía señalado para el imperio. Y para evitar todo competidor eventual, Tiberio los hacía entonces ejecutar despiadadamente. El procedimiento pareció bueno a domiciano, quien usó de la astrología del mis mo modo.

     Cuéntase también que Septimio Severo, siendo aún prefecto de Lugdunumg (La antigua Lyon), devorado ya por la ambición pasaba mucho tiempo estudiando los horóscopos de muchachas casaderas. Al saber que en Siria se encontraba una cuya "progenie" anunciaba que se desposaría con un rey, la pidió en matrimonio y se casó con ella. Sería la futura emperatriz Julia Domna.

Una asombrosa manía literaria

     Era preciso imitar a los grandes, y toda la intelectualidad romana no tardó en inclinarse, tanto en arte como en literatura, por la astrología. Bouché-Leclercq ha efectuado una vivida descripción de ese esnobismo de la época. "Bajo el principado de Augusto, la astrología estuvo decididamente de moda. todo el mundo se apreciaba de tener algún barniz de ella, y los escritores multiplicaban las alusiones que sabían eran comoprendidas hasta por las gentes del mundo. Jamás los astros ocuparon tanto lugar en la literatura...Retocáronse los retratos de los adivinos épicos Melampo, Tiresias, Chalcas, Heleno, para atribuirles "la ciencia de los astros" sin la cual hubiesen parecido por debajo de su reputación... Virgilio, bastante torpe en el oficio de adulador, ofreció a Augusto que reemplazara a Libra (a tal punto era justo y equitativo como ese signo del Zodíaco).

     Lucano ponía de buen grado a Nerón en el lugar del Sol... Horacio emplea una especie de coquetería en mostrar que está un tanto lustrado de astrología... Mecenas y él habían debido consultr a algunos practicantes quienes hallaron "increiblemente concordantes" los temas de progenie. Propercio no se contenta ya, como Horacio, con alusiones hechas al paso a los arcanos de la nueva ciencia. Pone en escena a un astrólogo... Como estoico,

Séneca creía en la astrología. sus tragedias están atiborradas de retahilas en las que hace meter baza constaantemente al cielo... La descripción de los astros y de los fenómenos celestes reales o imaginarios tiende a convertirse en una manía literaria."

Ésta manía no dejó de llegar a las mujeres. Juvenal en sus Sátiras, se burla de las frívolas féminas de la alta sociedad, ue se prendan del gran arte caldeo, del cual se convierten en ardientes propagndistas sin ser capaces de comprender sus menores rudimentos... ¡Uno se creería en el siglo XX!

La decadencia romana

   Ciertamente, la astrología topó aún con ciertas dificultades en el curso de la historia de roma. fue atacada por Cicerón, por ejemplo en nombre de la razón y de la lógica; de ello volveeremos a hablar en el siguiente capítulo. Intentose aún combatir a los meros charlatanes que en verdad sobrepasaban los límites, cómo un tal Crinas de Marsella, "quien regulando la alimentción de sus clientes por el movimiento de los astros, según una efeméride matemática, y observando las horas, dejó a su recentísima muerte diez millones de sestercios", cuenta Plinio. Más tarde, los astrólogos tuvieron también dificultades con los primeros cristianos que denunciaban el fatalismo de la doctrina astrológica. Pero los juristas no pudieron recurrir contra ella cuando el muy céle bre y muy sabio Ptolomeo hizo aparecer su Tetrabiblos, confiriendo así sus cartas de nobleza a la astrología. A partir del siglo IV de nuestra era se la encuentra en roma en todas partes. "Cierta fe en la astrología formaba parte del sentido común y únicamente el exceso era considerado como superstición", nos dice Bouché-Leclercq.     (un busto de Cicerón en la imagen a la dra.)

Fuente: LA ASTROLOGÍA ANTE LA CIENCIA (Michel Gauquelin)

     Durante la decadencia romana, y especialmente a partir del sangriento reinado del excéntrico Heliogábalo, no sólo los grandes, sino el pueblo entero, fueron atacados por una verdadera hambre canina de ciencias ocultas, aliada al desenfreno. Lo cual contribuyó ciertamente a la desorganización política y moral del Imperio romano.

  La Batalla de Adrianópolis  fue un enfrentamiento armado que se libró el 9 de agosto de 378 d.C. 8 (hace ya 1638 años) en las llanuras de la ciudad romana de Adrianópolis (actual Edirne, en la Turquía  europea). En ella se enfrentaron las fuerzas de Fritigerno, jefe de los tervingios, y el ejército del Imperio romano de Oriente comandado por el propio Emperador Flavius Julio Valens (328-378) que murió en la batalla y cuyo ejército fue derrotado.

     Fu el último combate en el que los romanos emplearon sus clásicas legiones, pues a partir de entonces los ejércitos comenzaron a poner más énfasis en la caballería y las pequeñas dvisiones armadas, como los comitatenses. La sustitución que la caballería hizo de la infantería está documentada desde el siglo IV. con cronistas como Marcelino.

     La derrota romana es solo comparable a desastres como Cannas (216 a.C), Arausio (105 a.C.), Teutoburgo (9 d.C.). El desarrollo de la batalla se conoce realmente bien gracias sobre todo al relato de dos historiadores romanos contemporáneos: amiano Marcelino (c.320-c.400) y Paulo Orosio (c.383-c.420)

                  Flavius Valens, debiera haber consultado a un astrólogo antes de su última batalla... a uno de los buenos....como por ejemplo: a uno de sus antepasados Vettius Valens (febrero 8,120 -c.175)



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