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LA VALIDEZ (LA PERFECCION) DE LOS ASPECTOS EN ASTROLOGIA Giovanni Londoño Romero

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LA VALIDEZ (LA PERFECCION) DE LOS ASPECTOS EN ASTROLOGIA Giovanni Londoño Romero

“No cabe duda de que la vida es un fiel reflejo de la astrología, o bien de que la astrología refleja de manera ejemplar la vida de los seres humanos”.

     En ese orden de ideas, cada elemento importante dentro de una carta natal debe cumplir fácilmente con la anterior premisa. Siendo los aspectos el elemento más importante, mucho más incluso que los planetas, las casas y los signos, deben ser entendidos en su justa y precisa medida, en su verdadera acción para manifestarse como un hecho cierto en la vida de la persona.


     No basta simplemente con decir que en ésta o en aquella otra carta tal planeta está en aspecto con aquel otro; no, no basta sólo con lo anterior, hay la obligación de verificar que ese contacto que se insinúa en verdad llegue a su total culminación, de lo contario sólo será como una pesada sombra y nada más.

     Desde antaño se dice que la expresión aspecto significa mirarse uno a otro, lo que es lo mismo que establecer contacto entre uno y otro. Independientemente de que el contacto entre dos planetas sea positivo o negativo, insisto por ser lo esencial de los aspectos, el mismo debe culminarse en su totalidad. Una cosa muy diferente son los llamados aspectos pláticos, y otra los aspectos exactos. Los primeros pueden tener un orbe de influencia que en últimas puede no ser importante; los segundos, por el contario, son el fundamento cierto que valida la fuerza, importancia y resultado del contacto.

     Para hacer entendible lo anterior quiero ubicar un par de ejemplos de la vida cotidiana, los más sencillo y comunes posibles, que sirven a mi propósito de ilustrar la verdad que yace y define la importancia de los aspectos, y sin importar que los mismos sean positivos o negativos.

Ejemplo 1: Un amigo que he invitado a cenar llega a mi casa muy puntual. Después de saludarnos pasamos a la mesa, justo minutos después recibe una llamada en su celular que le obliga a irse de mi casa y tener que dejar la invitación para otro día.

Pregunto: ¿La cena entonces se realizó? No importa lo cercano que hemos estados mi amigo y yo uno del otro, al final la cena no se ha consumado.

Ejemplo 2: Voy en mi auto y no consigo que frene. Segundo a segundo me acerco de frente hacia un muro de piedra y temo que al estrellarme pueda salir herido. Por suerte, segundo antes del impacto contra el muro, el freno se ha reactivado y puedo frenar. Al bajar del auto observo que por escasos centímetros he evitado la colisión contra el muro.

Pregunto: ¿Me choque finalmente? No, no lo hice. Sin importar lo delicado del momento y el riesgo del mismo, al final he logrado salir ileso de lo que prometía ser algo fatal para mí.

     Mientras que el primer ejemplo puede ser comparado con la existencia de un aspecto positivo, el segundo con uno negativo. Podemos decir entonces que no importa la cercanía del aspecto, mientras el mismo no llegue a su total consumación (ser exacto al 100%) no va a generar y/o producir absolutamente nada de lo que en un comienzo hayamos pensado que iba a producir. El aspecto como tal es una promesa, pero la misma debe concretarse en algo real para ser tomada como cierta y por ende, tener alguna validez. Insisto, no importa lo cercano que puedan mostrarse dentro de la carta x ó y par de planetas, si los mismos no llegan a la exactitud del aspecto que existe o que se insinúa entre ambos todo queda en simplemente nada.

     Veamos ahora un ejemplo real, muy real por cierto, que aclara cualquier duda que mi escrito aun pueda generar. En la fecha 2 de octubre de 1966, día de mi nacimiento, Plutón se ubicaba en los 19º00´de Virgo; Saturno en los 25º17´de Piscis y retrógrado. Al ver lo anterior, cualquier desprevenido podría bien pensar y hasta afirmar sin argumento ninguno que entre ambos planetas existe una muy dura oposición. Seguro que se explayaría en una y otra interpretación. Llegaría, incluso, a conclusiones que rayan con la monstruosidad, pues para él estamos hablando del aspecto y de los dos planetas más duros y complicados dentro de cualquier carta natal. Mas la verdad, la única que debe prevalecer, es que cualquier astrólogo que insista en decirnos que el anterior es un aspecto de oposición y por ende negativo en su efecto, estaría faltando a la verdad y dejando en evidencia su mal hacer astrológico. Sería lo que yo llamo un perfecto mentiroso que usa la astrología para fines pocos claros y destructivos. Mi sustento de lo anterior es fácil de entender y seguir si tomamos las efemérides para el año de 1966 y llegamos al mes de octubre y avanzamos día tras día. Vemos que efectivamente Saturno sigue retrogradando en Piscis, lo hace hasta los 22º54, en la fecha 26 de noviembre de 1966. A partir de ese día empieza su movimiento directo que lo lleva hasta el signo de Aries, en marzo de 1967. Mientras que lo anterior sucede, don Plutón, partiendo de 19º00´de Virgo, cuanto más sólo ha logrado avanzar hasta los 20º38´de Virgo, instante en que empieza a moverse en dirección retrograda. Tras lo anterior, ¿de cuál oposición entonces estamos hablando? Queda en evidencia que la anunciada y temible oposición entre Saturno y Plutón, sobre la que algunos astrólogos hubieran podido disertar días y días enteros, jamás ha existido. Nunca entonces tal oposición se ha dado, nunca se ha completado ni culminado en su efecto final. Una sombra y nada más ha sido.

     Tras lo anterior nos queda claro que no se puede entrar a juzgar la existencia de x ó y aspecto sin antes verificar que en verdad ese aspecto pueda llegar a su punto culminante, a su total exactitud. Poco nos sirve hablar de que ambos planetas están en orbe de influencia, o que su gran cercanía los hace influirse uno al otro, si al final no pueden acercar esa tal influencia a su punto de máxima  culminación. Decir que en el ejemplo entre Plutón y Saturno hay alguna cosa que haga valido o influyente al aspecto, es igual a decir que mi amigo y yo al final hemos podido disfrutar de una agradable cena, algo que como quedo visto en el ejemplo 1 no fue cierto.

     Ignoro ahora, por supuesto, si después de la anterior aclaración sobre la validez de los aspectos, algunos astrólogos se atrevan a seguir pregonando que los nacidos en los últimos meses de año 1966 tenemos sobre nuestros hombros el peso de tan penoso contacto, de tan penosa oposición, lo que por supuesto, espero haya quedado totalmente desvirtuado y aclarado. Igual verificación puede hacerse para esos otros aspectos que se dicen existen para esta fecha, entre ellos la supuesta conjunción entre don Saturno y Kirón, la oposición entre Kirón y Plutón, etc., etc. Desfachateces de orden mayor. Sombras y más sombras.

     No puedo despedirme sin antes insistir en la pregunta del millón: ¿De qué nos sirve como astrólogos decir que dos planetas se influyen uno al otro por estar en un determinado aspecto, si al final ese aspecto jamás alcanza su punto de máxima exactitud?

Giovanny Londoño Romero

Santiago de Cali – Colombia, .
ASTROLOGOSDELMUNDO.COM
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